Real Madrid 3 - Atlético de Madrid 2. Como una peli de James Bond
Lunes, Marzo 29th, 2010A éstas alturas de la vida, un derby contra el Atleti me siento a verlo como si fuese una peli de James Bond. Intento tener interés en lo que pasa, pero, igual que sé que no van a matar a 007, tengo la certeza de que el Atleti va a perder. Es su sino. Y eso que esta vez empezaron bien el partido, pues en el minuto 9 se adelantaron mediante José Antonio Reyes, ese prodigio de clase que no termina de explotar porque para jugar al fútbol hace falta cabeza además de clase (aunque a veces me acuerdo de Maradona y mi teoría se va al carajo). El caso es que el Atleti se adelantó en el marcador. Ya lo ha hecho otras veces, pero nunca gana. No en este siglo, al menos.
Al Madrid le costó entrar en el partido. Al principio sólo Ronaldo parecía llevar peligro, pero su juego era un todos contra mí. Hacía falta que apareciesen los compañeros. Lo fueron haciendo de manera paulatina: volea de Marcelo que para De Gea; buen remate de Van der Vaart; remate de Higuaín con De Gea en el suelo que inexplicablemente no entra… y como colofón, un clarísimo remate de cabeza que el propio CR9 mandó fuera cuando cantábamos el gol. El caso es que en los últimos veinte minutos del primer tiempo el Madrid jugó bien. No leeréis eso porque la mayoría de periodistas deportivos son unos mentecatos, que sólo juzgan el fútbol por los goles.
Tras el descanso, el Madrid salió enchufado, más aún de lo que había acabado el primer tiempo, y los goles caían como fruta madura cada cinco minutos. El primero, de Alonso en el segundo palo, fue sonrojantemente parecido al que encajó el Sporting hace un par de semanas. El único que no vio aquel gol fue Antonio López, el capitán atlético encargado de defender al 22 blanco. El propio Alonso fabricó el 2-1 con un pase magistral a Arbeloa (anda que no hacía tiempo que no veíamos un pase así de un medio centro. Lass, Emersson, Diarrá, Pablo García, Gravesen… todos ellos necesitarían seis vidas para conseguir un pase así.) El pase fue prodigioso, pero la culminación de Arbeloa no lo fue menos. Entonces pensé que la diferencia entre los dos equipos se veía en el lateral derecho. El nuestro parecía Garrincha, el suyo era Luis Perea, ovacionado cuando entró. Y en plena borrachera llegó el tercer gol, que cocinó toda la zaga atlética para que Higuaín marcase su 23º gol de la liga.
En ese momento pensé que la cosa acabaría 9-1, siguiendo con la media de un gol cada cinco minutos, pero Alonso cometió una mano surrealista dentro del área y Forlán acortó distancias. El 3-2 sentó como un tiro al Madrid, que se dedicó a dormir el partido temeroso de que una bala perdida final hiciese que volaran dos puntos. Debe ser que los jugadores blancos nunca han visto pelis de James Bond.